La normativa aplicable a las empresas ha crecido de forma sustancial en los últimos años así como su complejidad, en particular, por lo que refiere a la reforma del Código Penal que introdujo la responsabilidad penal de las empresas si cualquier empleado comete un delito por no haber estado sometido al debido control de los administradores.
La empresa debe tener en cuenta la normativa civil y mercantil pero, además, del citado código penal también la normativa en nuevas tecnologías, protección de datos, normas tributarias, prevención de blanqueo de capitales, prevención de riesgos laborales, etc… Dicho abanico de normas a cumplir hace necesario la figura del compliance officer como responsable de supervisar y gestionar todas las cuestiones relacionadas con el cumplimiento normativo.
El compliance officer puede ser una persona interna de la empresa con formación jurídica específica o bien una consultoría externa. Las grandes empresas y/o corporaciones, como el sector financiero, incorporan a esta figura en su estructura interna dado el alto elenco de campo normativo a cumplir. Las Pymes NO están exentas de la obligación de cumplimiento y, por ello, deben acudir a servicios externos para que se les haga una auditoría de cumplimiento, detectar posibles incumplimientos y adaptarlos a la normativa, así como la realización de protocolos de actuación para evitar que, como en el caso de la normativa penal, se incurra en responsabilidad, y su continuo mantenimiento dado que la normativa es cambiante y eso exige adaptarse a la misma para no quedarse fuera del marco legal.
Recomendamos a las Pymes la contratación de dicho servicio de Compliance como seguro de cumplimiento de la normativa y evitar así posibles responsabilidades.



